viernes, 25 de julio de 2014

resumen

En este capítulo se recrean métodos geométricos clásicos, combinados con las herramientas que nos proveen las nuevas tecnologías (TICs), para estimar distancias astronómicas a partir de observaciones simples. Cuando observamos un eclipse de Luna, la sombra proyectada por la Tierra sobre la Luna revela la forma esférica de la Tierra y además nos da una idea del tamaño de nuestro planeta comparado con el de la Luna (ver Fig.12.1). Ésta fue una de las observaciones en la que se basó Aristóteles (384 a.C.–322 a.C.) para argumentar la redondez de la Tierra. Aristarco de Samos (310 a.C.–250 a.C.) fue también uno de los grandes filósofos griegos que contribuyó significativamente para la comprensión de la posición de la Tierra en el cosmos. Hay, sin embargo, un punto importante a tener en cuenta cuando miramos desde lo alto de un edificio o montaña al horizonte, los rayos de las visuales que llegan hasta el ocular de la mira o el ojo, no siguen una línea recta. Esto es consecuencia de que el índice de refracción del aire varía con la presión. Por su parte, la presión atmosférica varía con la altura. De hecho, los altímetros más comunes utilizan esta propiedad para determinar alturas. Para alturas menores que unos 4 km sobre el nivel del mar, la presión se puede calcular usando un modelo de atmosfera isotérmica:8,9 P(z) = P0 × exp(−z / h00 ) , (12,6) Expansión de Universo y Big Bang. ¿Cómo sabemos esto? ¿Cuando ocurrió? Edwin Hubblef, junto a su asistente Milton Humason¡, hicieron uno de los descubrimientos más notables de la ciencia. Usando el telescopio de 100’’ de Monte Wilson, California, descubrieron que los espectros de la luz proveniente de las galaxias lejanas estaban sistemáticamente “corridos al rojo”.

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